Nosotros‎ > ‎

¿Qué creen los bautistas?


I.Principio Cristológico: “El Señorío de Cristo”

Todos los bautistas sostienen la autoridad suprema de Jesucristo. Este Señorío de Cristo sobre la iglesia no puede ser usurpado por ningún líder espiritual ni político (Mateo 23:10, Juan 5:20-30). Tanto Giles como Anderson destacan el papel fundamental del Señorío de Cristo en la historia del pueblo bautista, de modo que, ciertamente, este principio es la clave para entender la doctrina y la ética bautista. Si Cristo es el único Señor de la vida, no puede haber otro monarca en la iglesia, solamente hay una cabeza y esta es el Señor Jesucristo.



II. Principio Bíblico: “La Autoridad de la Biblia”

Todos los bautistas sostienen a las escrituras como única fuente de autoridad doctrinal y ética. La Biblia es la regla de fe, y la Biblia es la regla de práctica.  (1 Pedro 1:23-25; 2:1-3; etc). La consecuencia directa de este principio es el énfasis especial que se da al estudio profundo y devocional de la Palabra de Dios. Consideramos que no hay otra posible respuesta: si la Biblia es la Palabra de Dios el deber del cristiano es escudriñarla y obedecerla.



III. Principio Eclesiástico: “Una Membresía Regenerada”

La Iglesia es la comunidad de los redimidos. Juan 1.13 refiriéndose a los creyentes dice que no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón sino de Dios. Del mismo modo, Santiago 1.18 dice Dios, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad para que seamos primicias de sus criaturas. Esta condición de regeneración no se adquiere por herencia familiar, ni por asistencia a las reuniones de la iglesia, ni por algún otro medio humano, sino que es un nacimiento que proviene del Espíritu (Juan 3) a todos aquellos que están en Cristo (2 Cor 5:17)

 

 


IV. Principio Sociológico: “El gobierno congregacional”

Si Cristo es el Señor, los creyentes conforman el cuerpo de Cristo y por lo tanto son miembros los unos de los otros. Existen diversos dones, existen diversos ministerios, existen diversas actividades, pero solamente existe un Dios, del cual proviene el poder; un solo Espíritu que obra y reparte los dones según su voluntad soberana (1 Corintios 12). De modo que la diferencia entre los ministros ordenados y los demás hermanos es únicamente de función más no de “status”: “¿Quién es Pablo y quién es Apolos?”- pregunta el apóstol a los Corintios, luego aclara - "servidores por medio de los cuales habéis creído" (1 Corintios 3:5); no hay actitud de monarca en su exhortación sino de servidor. Jesús es el Cristo y la iglesia, es decir, la comunidad de los fieles es su cuerpo y es su esposa:

"Así que, ninguno se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro: sea Pablo, Apolos o Cefas, sea el mundo, la vida o la muerte, sea lo presente o lo por venir. Todo es vuestro, y vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios (1 Corintios 3: 21-23)

La comunidad de la iglesia es – entonces – una comunidad sacerdotal (1 Pedro 2), siendo iguales en privilegios la iglesia debe gobernarse congregacionalmente (En Hechos 1:15-26 la comunidad de los fieles eligen al apóstol que sustituiría a Judas; en Hechos 6:5 la iglesia elige a los 7 diáconos de Jerusalén, en 1 Corintios 5:4 Pablo exhorta a la iglesia que aplique una disciplina, etc.)


V. Principio Espiritual: La libertad Religiosa

Dice Anderson “El papel preponderante de los bautistas en pro de la libertad religiosa es su contribución más grande al protestantismo” (Anderson, 1993, pág. 71). Los bautistas norteamericanos lograron la hazaña de concretar la incorporación del principio en la Constitución su país, y de este modo impactaron el mundo occidental.

El pueblo bautista considera que cada hombre es personalmente responsable ante Dios, y como tal debe ser completamente libre para decidir sobre asuntos de conciencia. El evangelio no puede ser impuesto ni sembrado mediante coacción. El hombre ha sido hecho a “imagen de Dios”, condición natural que es incompatible con la “coerción” religiosa.


VI. Principio Político: “La separación entre Iglesia y Estado”

Los bautistas sostienen que la Biblia enseña que la ley y el Estado son parte del designio de Dios (Rom 13:17, 1 Pedro 2:13,14); sin embargo el evangelio no ha sido dado al poder del Estado sino a la Iglesia conforme al plan eterno de Dios (Efesios 3).  Anderson cita las siguientes ordenanzas bíblicas que fundamentan este principio:

  1.  El Señorío de Cristo, Mateo 28:18
  2.  La naturaleza del reino de Cristo. Juan 18.36
  3.  El estado pecaminoso del hombre. Romanos 3.23
  4.  El sacerdocio del creyente. Efesios 2:5-10
  5.  La iglesia espiritual. Mateo 16:18
  6. La doble ciudadanía del creyente. Mateo 22:21
  7. El ideal propuesto por el pueblo bautista es “una Iglesia libre dentro de un Estado libre” (Anderson, 1993)

VII. El Principio Evangelístico: “El Evangelismo Personal y la Empresa Misionera”

El pueblo bautista es fundamentalmente misionero. Jesús ha enviado a la Iglesia a cumplir la gran Comisión (Mateo 28:18-20) por lo que una iglesia verdaderamente cristiana debe predicar el evangelio. William Carey, un zapatero bautista, “lanzó su desafío a un mundo de habla inglesa ya enardecido por el Gran Despertamiento” (Anderson, 1993, págs. 106,107). Propuso la creación de las sociedades misioneras y se lanzó a la evangelización de la India (1792 - 93). Guillermo Carey es el padre de las misiones modernas y ejemplifica muy bien el sentir del pueblo bautista, de modo que nuestra obra misionera se encuentra en todo el mundo.